La noche en que el país fue derrotado y toda la familia real fue ejecutada. Clarice, que por supuesto pensaba que iba a morir, escucha algo inesperado. “No puedes condenar a muerte a alguien menor de dieciocho años. En cambio, el día que cumplas dieciocho, te mataré” Los diez años pasaron y Clarice se dirigió al Norte como “prisionera”. “Bueno, ¿está bien si me llevo a este amigo? Él es mi único amigo”. Pero lo que Clarice se llevó no era más que solo una piedra…
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